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Páginas web

¿Cuánto cuesta una página web en Chile?

Qué hay detrás del precio de un sitio web, qué cambia entre una landing y una web completa, y las preguntas que conviene hacer antes de encargar el trabajo.

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Si pides tres presupuestos para el mismo sitio web, es probable que recibas tres cifras que no se parecen en nada. No es que dos estén mintiendo: casi siempre están cotizando trabajos distintos con el mismo nombre.

Este artículo explica qué hay detrás de ese precio. Las cifras que aparecen son las nuestras, publicadas en nuestra página de precios, y no un promedio del mercado: no tenemos manera de medir lo que cobra el resto de Chile y no vamos a inventarlo.

Primero: qué estás comprando

Un sitio web no es un producto de catálogo. Lo que se paga se reparte, más o menos, entre cuatro cosas:

El diseño. Desde adaptar una plantilla existente hasta maquetar cada pantalla desde cero. La diferencia de horas entre una cosa y otra es enorme, y es la principal razón de que dos presupuestos se separen tanto.

El contenido. Los textos, las fotos, la estructura de las secciones. Si los entregas tú, el trabajo baja. Si hay que escribirlos, sube. Muchos presupuestos baratos dan por hecho que el cliente entrega todo listo, y eso casi nunca ocurre.

Lo técnico invisible. Que cargue rápido, que se vea bien en el teléfono, que Google pueda leerlo, que el formulario llegue a alguna parte. Nada de esto se ve en una captura de pantalla y es justo lo que separa un sitio que trae clientes de uno que solo existe.

Lo que pasa después. Capacitación para que puedas editarlo, soporte los primeros días, actualizaciones. Si no está en el presupuesto, lo vas a pagar igual: en horas tuyas o en una factura posterior.

Landing o sitio completo

La primera pregunta útil no es «cuánto cuesta», sino «cuántas páginas necesito».

Una landing

Una sola página, pensada para un objetivo concreto: presentar un servicio y recibir contactos. Sirve cuando vendes una cosa, o cuando quieres probar si hay demanda antes de invertir más.

En nuestro caso, $299.000 + IVA, con hasta seis secciones, formulario, WhatsApp, SEO técnico inicial y optimización de velocidad.

Un sitio completo

Varias páginas —servicios, empresa, contacto—, blog para posicionar y medición configurada desde el primer día. Es lo que necesita una empresa que quiere que la encuentren buscando, no solo que la vean quienes ya la conocen.

Nuestro plan de web profesional cuesta $549.000 + IVA e incluye hasta ocho páginas, blog, Google Analytics y Search Console preparados, capacitación y treinta días de soporte.

La diferencia entre ambas no es «más páginas». Es que la segunda está pensada para crecer: cada artículo del blog es una puerta de entrada más, y eso solo funciona si la estructura está bien hecha desde el principio.

Lo que casi nunca está incluido

Conviene preguntarlo siempre, en cualquier presupuesto:

  • El dominio y el hosting. Se contratan a tu nombre y se pagan aparte. Deben quedar en tu poder, no en el de quien te hace la web. Si alguien se ofrece a «regalarte» el hosting el primer año, pregunta a nombre de quién queda.
  • Las licencias de terceros. Algunos plugins y plantillas cobran una licencia anual. Si tu proyecto necesita alguno, debería estar dicho antes de empezar.
  • El contenido fotográfico. Las fotos de tu local, de tu equipo o de tus productos las pone alguien, y ese alguien cobra.
  • Los cambios posteriores. Pregunta qué pasa cuando quieras modificar algo dentro de seis meses: si puedes hacerlo tú, si entra en una mantención o si se cotiza cada vez.

¿Por qué un sitio barato puede salir caro?

No todo presupuesto bajo es una mala decisión. Una landing sencilla, bien hecha, es una compra perfectamente razonable. El problema aparece cuando el precio bajo se consigue quitando lo que no se ve:

  • Una plantilla cargada de funciones que no usas, pero que el visitante descarga igual, y que hace que el sitio tarde en abrir.
  • Sin estructura para posicionar: existe, pero no aparece en ninguna búsqueda.
  • Sin capacitación: cada cambio, por pequeño que sea, depende de otra persona.
  • Hecho sobre una cuenta a nombre de un tercero, de modo que mudarlo es rehacerlo.

El sitio que hay que rehacer a los dos años cuesta dos veces.

¿Cuánto demora?

Una landing suele estar lista en una o dos semanas. Un sitio completo, entre dos y cuatro. Y el reloj empieza a correr cuando están los textos y las imágenes, no cuando se firma: en nuestra experiencia, la espera del contenido es lo que más alarga los proyectos.

Un plazo dado antes de saber qué contenido hay es una cifra inventada.

¿Qué preguntar antes de encargar?

  1. ¿Qué pasa si necesito una página más de las presupuestadas?
  2. ¿A nombre de quién quedan el dominio y el hosting?
  3. ¿Puedo editar el contenido yo, y me van a enseñar cómo?
  4. ¿Qué incluye el soporte y cuánto dura?
  5. ¿El precio incluye que el sitio cargue rápido y se vea bien en el teléfono, o eso se cotiza aparte?

Las respuestas a esas cinco preguntas explican casi toda la diferencia entre dos presupuestos.

En resumen

  • Una landing bien hecha parte en $299.000 más IVA; un sitio completo, en $549.000 más IVA.
  • Lo que separa los presupuestos es el diseño, quién pone el contenido y cuánto trabajo invisible incluye.
  • El dominio, el hosting y las licencias se pagan aparte, y deben quedar a tu nombre.
  • El plazo empieza cuando está el contenido.

Si quieres saber en qué rango cae lo que necesitas, cuéntanos tu proyecto o mira el detalle de páginas web.

¿Y en tu caso concreto?

Un artículo responde el caso general. Cuéntanos el tuyo y te decimos qué corresponde, cuánto costaría y en cuánto tiempo.